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Fabricio Robles - Dónde








Puntaje: 13/20
Sello: -
Año: 2018


Vivimos en un mundo que apresura. Desde la recomendada estimulación temprana para recién nacidos hasta carreras técnicas de tres años, parece que hubiera un consenso global que apunta a la velocidad. No es de extrañar, por ello, que los supuestos especialistas en desarrollo personal aconsejen, entre otras cosas, ingresar lo más pronto posible al mercado laboral, pues así tendríamos más tiempo para acumular experiencia y riqueza, elementos que, aseguran, harán nuestras vidas más plenas en el futuro. Como no podía ser de otra manera, esta es una lógica que ha llegado también al mundo del arte y a eso que algunos llaman industrias culturales, llegando a promover, desde los grandes medios de comunicación, la aparición de nuevas generaciones de artistas cuya juventud parece ser todo lo que tienen para ofrecer. Prueba de ello son esos realitys que vemos en televisión cuyo objetivo aparente pasa por descubrir nuevos talentos musicales (incluso hay versiones kids para descubrirlos antes de los diez años), pero que en verdad no son más que máquinas productoras de mercancía. Desafortunadamente, la mayoría de jóvenes que ganan concursos de ese tipo terminan al lado de discográficas multinacionales que les exigen sacar uno que otro hit de vez en cuando, para luego ser desechados si su trabajo no resulta rentable. Sin embargo, esta es todavía una tendencia, no una regla. A día de hoy, por suerte, existe también un buen número de jóvenes artistas musicales que empiezan pronto, pero no por las presiones de un mundo acelerado, sino por una convicción reflejada en sus esfuerzos y motivaciones. Es en este escenario donde aparece Fabricio Robles, cantautor peruano que a sus veinte años acaba de lanzar Dónde, segunda producción de su carrera musical.

Fue en 2015 cuando la figura de Robles emerge en la escena nacional con Videotapes, un EP de seis temas que llamó la atención, sobre todo, por la madurez y consistencia de su sonido pese a haber sido realizado por un adolescente. Y aunque, tres años más tarde, la propuesta no parece haber cambiado demasiado, en Dónde hay un innegable salto en la calidad sonora y compositiva. De estructuras sencillas pero instrumentación ambiciosa, la música de Fabricio Robles parece siempre capaz de ser agradable, de gustar rápido y quedarse en nuestra mente por un buen rato. Todo ello queda claro desde "Anteojos", opening del álbum que encuentra sus mejores momentos cuando se incorporan arreglos de viento y cuerdas, y cuyos versos nos anticipan la importancia que tendrá la segunda persona en el resto de canciones. "Entre agua te evaporarás / Al confesar que quiero teñirte la piel", se escucha en el siguiente track, titulado "Mandarinas" y construido por una austera fórmula de voz y guitarra eléctrica. Gracias a ello, en este tema se evidencia otro elemento que llamará la atención durante todo el álbum: la fuerza expresiva que consigue el trabajo vocal de Robles. Sin ser versátil, su voz contagia emociones fácilmente mientras guía el camino de los instrumentos que la acompañan.


Es notable la emotividad que se logra en Dónde cada vez que la voz del artista recorre los caminos indicados. En "Ligero", por ejemplo, casi nada llama tanto la atención como las melodías vocales, siempre atractivas y de interpretación sobria. A ello se suman potentes líneas de bajo, una percusión que acompaña sin hacerse notar demasiado y arreglos de viento marcando cada cambio de acorde. Algo similar sucede en "Tienes", quizá el track de mayor intensidad emocional. Aquí Robles se decanta por un compás de 6/8 y crea una atmósfera melancólica entonando versos como "Tienes la facilidad / De no hacerme dudar y volver quimera todo / De hacerme confesar cuánto te voy a extrañar". Y aunque menos potente, otro tema que apela a la melancolía es "Casa", una curiosa composición en 3/4, a ritmo de vals, en la que quizá sea más preciso hablar de nostalgia, pues las letras parecen referirse a alguien que ha dejado su lugar de origen y no puede evitar sentir una especie de añoranza por aquel primer hogar. Radicado desde hace un tiempo en Argentina, resulta comprensible que Fabricio Robles haya incluido una canción de esa naturaleza en el álbum, y que además su interpretación sea un guiño a ritmos tradicionalmente peruanos.

Pese a todo, entregarle un protagonismo excesivo al trabajo vocal también puede convertirse en un problema. Aunque con muchos más aciertos que tropiezos, la música de Dónde pierde su encanto en algunos momentos. Temas como "Miraflores" (cuya duración parece excesiva en proporción a su oferta) o "Vértigo" (con melodías vocales que caen en la monotonía) dan la sensación de perderse en su propia fórmula, sin llegar a opacar, por supuesto, la propuesta de un álbum que sabe mantener su solidez. Y es que Dónde es un trabajo sensato y bien pensado, construido sobre las cualidades más resaltantes de su autor: la composición y el canto. Durante sus más de veinticinco minutos de duración, es inevitable dejarse cautivar por ese estilo difuso que oscila entre el indie folk y la balada pop, y que termina siendo una sofisticada fusión de fácil disfrute. Más que un paso hacia adelante, este es un salto de varios metros en la carrera de Fabricio Robles, y sin duda un álbum indispensable para quien no confíe en las nuevas generaciones de cantautores y cantautoras nacionales. En un mundo que nos presiona para ser veloces, la consolidación de artistas jóvenes que se toman su tiempo para hacer música en serio es una especie de resistencia. Mantengámosla con vida escuchando, aprendiendo y procurando que sus esfuerzos no pasen desapercibidos.
Fabricio Robles - Dónde
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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