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Toro y Moi - Boo Boo








Puntaje: 14/20
Año: 2017
Sello: Carpark


En su libro 'La música popular en el siglo xxi', el español Israel Márquez hace un recuento de los géneros que han aparecido en el universo de la música popular durante la primera década de los 2000. Entre decenas de estos, hay uno al que Márquez dedica varias páginas: el hypnagogic pop. El autor castellaniza este término convirtiéndolo en 'pop hipnagógico', y lo define como un pop nostálgico, nacido del recuerdo de una estética ochentera que encuentra sus formas de expresión en fusiones de sintetizadores y cajas de ritmos. Hacia el final de esta sección, en la discografía recomendada, Márquez incluye un álbum de Toro y Moi titulado Causers Of This (2010). Este fue el primer LP de Chazwick Bundick (también conocido como Toro y Moi), y una de las producciones que consolidó al chillwave como un subgénero del pop, o del hypnagogic pop, si se quiere. Siete años después, es casi imposible negar que Bundick sigue logrando que el chillwave evolucione a su ritmo.

En Boo Boo, su quinto y nuevo álbum, Toro y Moi dota al chillwave de una energía reveladora y llamativa, cargando de dinamismo su ya conocida propuesta de armonías electrónicas y beats detallistas. Tomemos como punto de partida a "Mirage", el primer track del disco. Es a partir de aquí que podemos subir el volumen de la música y disfrutar, pues Bundick empieza con lo mejor que tiene, como si no hubiera tiempo de guardarse nada, y nos regala una pieza electrónica de influencia funk en donde se produce una constante confluencia de detalles (variedad en la paleta de percusión, fugaces destellos de instrumentos digitales) que gusta y nos conduce por los caminos más virtuosos de su ingenio. En adelante, nos daremos cuenta de que, en efecto, estamos asistiendo a un encantador recital del electropop más sofisticado. La producción cuidadosa de temas como "Inside My Head" (con más estética funk y una potente línea de bajo repitiéndose) o "No Show" (de un sonido atmosférico más cercano al electrohouse) lo confirman.


Pero Bundick también escribe. Si su calidad como productor es indiscutible, sus capacidades como constructor de narrativas tienen una serie de altibajos. Sin embargo, los versos de Boo Boo nunca llegan a ser tan flojos como para opacar el brillo de la composición musical. En sus letras casi nada es tan frecuente como la segunda persona, la permanente referencia al you que Toro y Moi aprovecha, según parece, para contarnos la historia de un desamor. En "Don't Try", una etérea pieza de chillwave con matices psicodélicos, se escuchan versos como "Don't try to understand what you are / Don't try to make it more than it is / Missed it when you said you can't make it / Listen, if it's me I know how that goes". De igual modo, en "Girl Like You", el track más pegajoso del álbum, se sigue abordando el enfoque a la segunda persona. Los versos del coro ("What's it gonna take for a guy like me to find a girl like you? / What I gotta do to find a girl whose loving is more than true?") son trillados y adictivos, por lo que es difícil quitárselos de la mente luego de un buen rato.

Con casi cincuenta minutos de duración, Boo Boo no es solo letras dedicadas a un otro y pop bien pensado. La variedad no está ausente y se hace notar en ciertos momentos del LP. "Embarcadero", por ejemplo, llama la atención no solo por ser la única pieza instrumental, sino también porque se disfruta mientras gana intensidad progresivamente. Lo menos memorable del álbum llega con "Labyrinth", el décimo tema, que se ubica en un punto en el que empezamos a notar que Bundick está recorriendo una y otra vez los mismo tópicos para sus versos y a la vez aparece una conformidad que nunca estuvo en los tracks anteriores. Como si en este tema solo hubiera importado crear un beat que suene bien y no mucho más. Por último, es inevitable mencionar el ending de Boo Boo, titulado "W.I.W.W.T.W.". Se trata de un final sutil e intrigante, que gana atractivo al contar con la participación de Madeline Kenney, una vocalista que aporta variedad al proyecto con su distendido trabajo vocal.

Si alguien estuviera planeando escribir un artículo o libro sobre el chillwave, sin duda tendría que incluir este álbum. Boo Boo es el resultado de una receta sofisticada que mezcla la versatilidad de la electrónica actual con la nostalgia de los motivos retro, y encuentra su vía de expresión más sincera en la energía del pop. Con este trabajo, Toro y Moi vuelve a demostrar que es uno de los productores más ingeniosos de la escena independiente norteamericana. Aunque con letras menos abstractas y más triviales en este caso, su esencia se mantiene y sigue gustando. Hay algo que caracteriza a música de Bundick y es su capacidad para superar la tensión que a veces existe entre música que se disfruta fácil y música bien trabajada. La producción exquisita de Boo Boo es motivo suficiente para dejar atrás aquella tensión y empezar a creer que el pop se disfruta más cuando se hace de forma cuidadosa y detallista.
Toro y Moi - Boo Boo
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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