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La Lá - Zamba puta








Puntaje: 15/20
Año: 2017
Sello: -


Por más sorprendente que resulte, a veces la música se trata más de inspiración que de técnica, pero no de aquella inspiración romántica en la que un baño de luz cae desde el cielo y envuelve al artista dotándolo de ideas maravillosas. Nos referimos, en este caso, a una inspiración más emocional, una especie de intuición creativa que, durante los últimos años, ha confirmado al artista contemporáneo como la antítesis de lo que en otro tiempo fue el maestro, esa figura llena de erudición cuyo manejo de una técnica era lo que le permitía llamarse artista. La cantautora peruana Giovanna Núñez, más conocida como La Lá, es un ejemplo notable de esta nueva figura de artista, pues su música no nace de otra cosa que de sus preocupaciones e ideas más íntimas. Y es que la técnica, para ella, es secundaria, tal como explica en una entrevista para el programa radial 'La vuelta al día en 80 mundos'. Entre otras revelaciones interesantes, La Lá comenta que, en realidad, ella no conoce los acordes más básicos de la guitarra, y que por eso mismo le da igual qué tan raros o normales sean los acordes que usa en sus canciones, pues a la larga no son más que "una posición de la mano en la guitarra". Por más banal que parezca, haríamos mal si ignoramos esta declaración, pues solo a través de ella se puede entender ya no solo el proceso creativo de La Lá, sino también la esencia más pura de "Zamba puta", su nuevo álbum de estudio.

Ya en 2014, La Lá había dejado claro que su música no podía pasar inadvertida. Con Rosa, su primera producción, descubrimos a una compositora que exponía algunas de las ideas que más falta le hacían a la escena independiente en Lima, a la vez que ganaba la atención de muchas personas gracias a su capacidad como vocalista. Por su lado, "Zamba puta" no es solo una ocasión para confirmar el talento de La Lá, sino también una ocasión para redescubrirla como una artista que construye su obra basándose tanto en preocupaciones individuales como colectivas. "Bebés", por ejemplo, es una canción que convierte en música sus intereses como madre, como una persona a la que nada llena tanto como ver feliz a sus hijos. "El mundo me vale nada / todo lo que quiero es oír tu voz cristalina", canta La Lá en este tema, acompañada de un exquisito trabajo de percusión en 6/8 que parece querer llenar cada espacio sonoro con sutiles golpecillos de baquetas retráctiles y una primera presencia de instrumentos de viento en el álbum.



Sin embargo, no todo es tan claro en el universo narrativo de "Zamba puta", pues las letras maduras y bien pensadas de La Lá pueden resultar un tanto difusas en algunos momentos. En "Caramelo", una canción empalagosa y adictiva que hace justicia a su título, escuchamos a una mujer cantando en segunda persona a alguien que la mira de forma "tan dulce que me hieres los poros" pero que, al parecer, tampoco genera demasiado interés en ella, ya que unos instantes más tarde la misma voz aclara que "Si la cosa es como es / debo decir que tú para mí me das igual". Aquí volvemos a encontrar un trabajo detallista en la percusión y llama la atención la atractiva aparición de un solo de flauta que hace de esta canción un coqueteo con la sofisticada estética del bossa. Otro punto interesante del álbum es "Linda Bler", un acercamiento cargado de humor al mundo de quienes van contra la opinión de la mayoría ("Como un pequeño dolor en el anillo / Así doy yo mi opinión / A los que quieren juzgar lo que me gusta / Y cómo me debo portar"). Quizá el momento más intenso de este tema se encuentra en el final, pues escuchamos una armonía vocal bastante emotiva gracias a las voces de La Lá y de su hermano Alonso Núñez, que aparece como colaborador en este caso. La austeridad deslumbrante de "Linda Bler", por cierto, resume bastante bien la propuesta de "Zamba puta", un álbum que encuentra su fuerza expresiva en las melodías vocales antes que en cualquier otro elemento.

Pero más allá de los versos, La Lá ha definido bastante bien su estilo para comunicar a través de la música, de una instrumentación variada y una mezcla de influencias difícil de ignorar. En "Entera", por ejemplo, no solo se muestra la potencia vocal de La Lá, sino también un serio trabajo a nivel expresivo en tanto encontramos una precisa fusión de timbres generando una constante intensidad emocional en la canción. En este punto, es inevitable mencionar el trabajo de coproducción que el músico argentino Juanito El Cantor (a quien ya conocimos en Perú, por cierto, gracias al último LP de Alejandro y Maria Laura) ha desempeñado en el álbum. Es casi seguro, sin embargo, que nada sea tan emocionante en "Zamba puta" como "La Felicidad", una pieza de vals criollo de cajón, guitarra y voz que La Lá dedica a su madre: "Tú, suceso en la ceniza / Tú me enseñaste la vida / Partir un monte de cosas para alcanzar mi alegría". Aquí, de nuevo, resulta muy llamativo el uso de un compás de 6/8, pero esta vez de un ritmo sincopado que invita rápidamente al movimiento. Esto, sumado a las elásticas y agradables melodías vocales de La Lá, convierte a "La Felicidad" en un final de lujo que, si bien rompe la regla de austeridad en duración que había en los demás temas (dura casi cuatro minutos, cuando el resto de canciones del disco duran tres en promedio), parece más bien durar menos de lo que debería, y hacia el final nos quedamos con ganas de seguir oyendo más y más estrofas que alarguen la composición.

Como si todo ello fuera poco, en el disco también encontramos temas escritos en otros idiomas ("Cornamenta" y "Espejo adolescente"), en los que de ningún modo se pierde la esencia del álbum ya que, más bien al contrario, gracias a ellos su profundidad se hace más amplia. Así, un disco que nació como un llamado de atención ante una sociedad que deslegitima la autonomía sexual de la mujer (de ahí el título), se ha convertido en una de las producciones más interesantes que se han publicado en lo que va del año. "Zamba puta" es de esas producciones musicales que convierten la sencillez en algo trascendente, un álbum lleno de música sincera que encuentra su origen en la emoción personal y que, por eso mismo, es capaz de emocionar a cualquiera. Y es que la originalidad de La Lá se basa precisamente en eso, en la esencia de una artista cuya única regla al componer es dejarse llevar por su guitarra, sus ideas y sentimientos. Hagamos lo mismo y dejémonos llevar, ahora más que nunca, por su música.
La Lá - Zamba puta
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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