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Alejandro y Maria Laura - La Casa No Existe









Puntaje: 15/20
Año: 2017
Sello: -

En una entrevista para el diario La Nación de Argentina, Juan Serrano, más conocido como Juanito El Cantor, decía que, por más brillante o talentoso que sea un solista, para él siempre tendrá más riqueza la música compuesta por varias personas: "yo disfruto mucho más de escuchar esa confrontación de gustos musicales y energías que se da en los grupos". Lo atractivo de esta idea pasa por entender a las bandas de música ya no como grupos humanos que expresan su arte en busca de un mismo objetivo, sino más bien como conjuntos de subjetividades no armonizadas, cuya tarea más importante será encontrar luz en la diferencia. Todo esto es fundamental para comprender por qué Alejandro y Maria Laura han definido a Serrano como su "maestro Yoda" en la realización de La Casa No Existe, el tercer y nuevo álbum de estudio del dúo peruano.

Resulta que en un proyecto como La Casa No Existe, de una ambición instrumental que no se había visto antes en el dúo, ha tenido que ser esencial encontrar aquella luz nacida de la diversidad. Y es que este es un álbum diverso, una auténtica confrontación de gustos musicales, para volver a los términos de Juanito El Cantor, quien no en vano ha fungido como productor del disco. Ya desde el single "Agüita del Equilibrio", un tema que Alejandro y Maria Laura tocaban desde hace algunos años, encontramos esa fusión ingeniosa de ritmos variados, mezclándose esta vez en una especie de soft-cumbia. Sin duda, los arreglos y detalles variados que se han agregado con miras a hacerla parte del nuevo álbum, han convertido a esta canción en uno de los momentos más deslumbrantes de La Casa No Existe, en el que asistimos a un recital de instrumentos de viento, cuerdas, sintetizadores, congas y, por supuesto, la siempre irresistible interpretación vocal de Maria Laura Bustamante.


Pero hay algo en este álbum que llama tanto o más la atención que su evidente ansia de fusión de estilos musicales. En muchos tramos de La Casa No Existe, Alejandro y Maria Laura, ya en su faceta de compositores, muestran un notable atrevimiento para realizar súbitos cambios de ritmo y de instrumentación en las canciones, agregando así dinamismo y sorpresa, recapturando nuestra atención en puntos clave de ciertas composiciones. Temas como "De Tronco En Tronco" (colaboración con Ezequiel Borra y Perotá Chingó, un tema con predominancia de percusión y vientos que encuentra su algidez en las texturas formadas por melodías vocales) o "Últimas Luces del Día" (quizá lo más pop del LP, un track que se aleja de la monotonía gracias a detalles como sus abstractos primeros treinta segundos) son claras pruebas de ello, pese a lo distinto de las propuestas en cada una.

No deja de ser interesante también la narrativa propuesta en algunos tracks del álbum. En "Matrimonio", por ejemplo, encontramos el testimonio de una pareja que parece presumir de haber aprendido "a destruirnos con los ojos / a acariciarnos con gruñidos / a acuchillarnos con cariño", ello como resultado de una comunicación ineficiente, problema recurrente en toda convivencia. Todo cambia, sin embargo, cuando se invitan mutuamente a dejar caer una copa para que "se emborrache la alfombra", en un giro no solo temático, sino también musical, ya que al pronunciar aquel verso, Alejandro y Maria Laura empiezan a alargar las vocales a la par que se alargan las notas de violín, y entonces la música toma un rumbo bastante emotivo. Una temática totalmente distinta pero igualmente llamativa encontramos en "Una Casa Vacía", un tema que constituye nada menos que el lamento de un hogar abandonado. Así, escuchamos una serie de sutiles armonías vocales tomando la posición de la casa vacía y cantando versos como "extraño tener algo dentro / sus voces rebotaban en el techo y me hacían cosquillas / de noche a veces tengo pesadillas".

En definitiva, La Casa No Existe representa un enorme desarrollo en la carrera musical de Alejandro y Maria Laura. Es un álbum que denota una evidente ambición artística, un notable despliegue creativo y, lo que es quizá más importante, una frescura poco común tratándose de un tercer disco. Pero todo ello pasa a un segundo plano cuando nos dejamos llevar por esa música sincera cargada de emotividad, por cada arreglo de violín o de trombón, por cada armonía vocal. La voz de Alejandro siempre cumple y es precisa, la de Maria Laura nos da siempre más de lo que esperamos, y cuando ambas se hacen una sola, aparece entonces el terreno perfecto para que este dúo desenvuelva su más grande habilidad: convertir en música aquello que algunos, para no utilizar la palabra amor, preferimos definir como ese momento en que el mundo se experimenta de a dos.
Alejandro y Maria Laura - La Casa No Existe
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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