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Julie Byrne - Not Even Happiness








Puntaje: 13/20
Sello: Basin Rock
Año: 2017


El folk es un género valiente. En épocas de innumerables posibilidades de producción musical, grabar canciones teniendo únicamente una guitarra como acompañamiento es un acto de rebeldía más que de austeridad. Algunos, sin embargo, no hacen este tipo de música por rebeldía, sino más bien porque no tienen otra opción. Tal es el caso de Julie Byrne, una joven compositora norteamericana para quien la música es una necesidad, la vía de expresión más efectiva para hablarle al mundo. Byrne abandonó su casa a los dieciocho años y desde entonces no ha dejado de viajar por todos los Estados Unidos: Chicago, Seattle, New Orleans y Pittsburgh son solo algunas ciudades en las que ha vivido. Cada uno de estos viajes le ha dado forma a su música, motivando las temáticas de sus creaciones y la emotividad de sus arpegios de guitarra.

Luego de Rooms With Walls and Windows (2014), su álbum debut, el nuevo proyecto de Byrne muestra el mismo estilo de guitarra y voz con reminiscencias de Vashti Bunyan, aunque esta vez con menos ambición y más honestidad. Not Even Happines es algo así como el testimonio de una viajera errante, de una artista con vocación aventurera que solo necesita un momento mirando la luna para empezar a idear su próxima canción. Desde "Follow My Voice", primer tema del álbum, Julie Byrne ya se da tiempo para dar declaraciones sobre sí misma: "I consciously died / I've seen dew on a rose / I've seen a doble rainbow / I got a complicated soul". De un modo parecido, en "Sleepwalker" escuchamos líneas de corte personal escritas en segunda persona ("I lived my life alone before you / And with thoughts that I'd never succeed into love"), a la vez que el dominio de la guitarra y el fingerpicking comienzan a llamar la atención. Y es que si bien en la primera parte del álbum predomina la narrativa, Byrne manipula su instrumento con la suficiente destreza como para que la música no pase desapercibida en ningún instante.



Los mejores momentos de Not Even Happines se encuentran cuando la música roza con lo etéreo y la voz de Byrne alcanza sus niveles más altos de versatilidad. "Natural Blue", por ejemplo, es una canción de ensueño, cargada de energía emotiva. En ella, unos instrumentos de cuerda aparecen en los coros, añadiendo un toque de dramatismo a la siempre desencantada voz de Julie Byrne. El resultado es conmovedor, se disfruta y permite un rápido ejercicio de empatía: sin que nos demos cuenta, ya empezamos a sentir como Byrne, casi a entender el mundo como ella. No obstante, su capacidad vocal se luce con mayor brillantez en "Morning Dove", un tema con cambios interesantes en los arpegios de guitarra y en el que nada llama tanto la atención como la interpretación de Julie Byrne. Escuchamos una voz madura, segura de los caminos multiformes que recorre, regalándonos melodías vocales bastante agradables.

Pero en este LP también hay espacio para temas que prescinden de la guitarra, como "Interlude" o "I Live Now As A Singer", este último compuesto a partir de armonías de sintetizador y reflexiones de Byrne acerca de sus viajes ("I dragged my live across the country / And wondered if travel led me anywhere"). Pese al cambio de instrumentación, la atmósfera pesimista e introspectiva de Not Even Happiness se mantiene de inicio a fin. A la larga, no da la impresión de que Julie Byrne haya intentado realizar un álbum que genere demasiada admiración. Simplemente parece haber querido decirnos algo acerca de su vida, estimularnos a conocer su versión más sincera, que es, al mismo tiempo, su versión más artística. Y si es eso lo que ha querido, le ha bastado media hora de música para lograrlo de sobra.
Julie Byrne - Not Even Happiness
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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