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Kendrick Lamar - To Pimp A Butterfly

Puntaje: 18/20

Género(s): Psychedelic Hip-hop / Jazz Rap

Sello: Top Dawg

Año: 2015



Si hay algo que influye de manera ineludible en nuestra relación con el mundo es el prejuicio. Todos prejuzgamos y no porque nos guste hacerlo o porque sea divertido, sino porque es una condición para comprender lo que nos rodea. Al emitir un juicio de algo —o de alguien— que no conocemos, construimos una expectativa desde la cual se irá moldeando, en gran medida, la relación que tengamos con ello. Evidentemente, todo este proceso es mental y, aunque no parezca, es muy fácil advertir su existencia. Imaginemos que vamos a una librería a comprar un libro, regresamos a casa con nuestra nueva adquisición y, cuando estamos a punto de leerlo, nos damos cuenta de que solo está escrito hasta la mitad, y el resto de páginas están vacías. ¿Falla de impresión o literatura experimental? Cual fuere la razón, es casi seguro que ese mismo día estaremos en la librería quejándonos y pidiendo la devolución de nuestro dinero. Lo que sucedió fue muy sencillo: no se cumplieron nuestras expectativas, pues, sin conocerlo, ya nos habíamos hecho una idea de cómo debía ser el libro. Así funciona el prejuicio, está en todos lados y es inevitable. Por supuesto, esto sucede también con la música.

Entre los géneros musicales, hay uno en particular que suele ser asociado con una serie de estereotipos negativos: el hip-hop. Se dice que es machista, que promueve la violencia, que lo puede hacer cualquiera y que es un género menor. Muchas veces, incluso, los medios de comunicación refuerzan estas ideas, centrándose en la imagen de los artistas y dejando de lado la música. ¿Qué esperamos, entonces, del hip-hop? Esta pregunta viene a la perfección un segundo antes de darle play al nuevo álbum de Kendrick Lamar: To Pimp A Butterfly. Ciertamente, de Kendrick se esperaba que demuestre ser capaz de superarse a sí mismo, pues, tras un segundo álbum aclamado en todos lados, el reto era increíblemente atractivo. Si en good kid, mA.A.d city (2012) vimos a un músico ambicioso, con buen olfato para la asociación con otros artistas y poseedor de un talento innegable en el arte del rap, ahora, tres años más tarde, Lamar ha dejado claro que continúa luciendo dichas cualidades, fortalecidas esta vez con un ánimo experimental que se evidencia a lo largo de las dieciséis canciones que conforman To Pimp A Butterfly. Cuando termina el álbum, luego de su conversación con 2pac (asunto que ya explicaremos más adelante), Kendrick nos deja el silencio para que podamos comprender, mientras experimentamos una satisfacción inevitable, que estamos ante uno de los artistas más creativos de los últimos tiempos, capaz de lograr, con creces, el inmenso reto de superarse a sí mismo.

Sin duda, lo primero que se advierte al escuchar este álbum es la notable presencia de elementos jazz en las composiciones. Desde “Wesley’s Theory”, la influencia que Flying Lotus ha tenido en To Pimp A Butterfly empieza a ser notable. Pero, ¿quién es ese tal Lotus? Se trata de un músico experimental norteamericano, que el año pasado sorprendió a medio mundo con You’re Dead!, un álbum que, curiosamente, también mezclaba jazz con hip-hop (y cuya reseña puedes leer aquí). Según cuenta el propio FlyLo, fue él quien proveyó a Lamar de un folder lleno de beats que pensaba usar para un álbum futuro. Con ello, podríamos decir que To Pimp A Butterfly no habría sido posible sin You’re Dead!. De hecho, la genialidad de estos artistas ya se había exhibido en una canción titulada “Never Catch Me”, en donde Kendrick rapeaba sobre los beats excéntricos de FlyLo. Esto es fundamental para entender el rotundo giro en el estilo que ha realizado Lamar, pues, si no fuera por la voz y algunos juegos estructurales característicos suyos, cualquiera podría pensar que aquí no tiene nada que ver aquel artista que, años atrás, ganó el respeto de todos con su good kid, mA.A.d city. Pero vayamos, por fin, con el álbum.

Todo inicia con el sample de una canción de Boris Gardiner, que Kendrick distorsiona y en donde se escucha “Every nigger is a star, every nigger is a star / Who will deny that you and I and every nigger is a star?”. De pronto, irrumpe un beat de teclados y saxos. Desde entonces, ya no hay marcha atrás: la voz de Kendrick Lamar aparece para acompañarnos durante los próximos ochenta minutos. Vale decir, por cierto, que la introducción a esta canción no es gratuita. To Pimp A Butterfly es un álbum que, además de poseer una serie de personajes claves en el desarrollo de su narrativa, suele hacer énfasis en una suerte de reivindicación de la cultura afroamericana de los Estados Unidos. Así, por ejemplo, “Wesley’s Theory” tiene como personaje principal de su temática a Wesley Snipes, uno de los artistas negros más exitosos de la industria norteamericana del entretenimiento. Del mismo modo, en “Complexion (A Zuzu Love)” se propone una lírica explícita y directa en contra del racismo: “Dark as the midnight hour or bright as the mornin’ sun / Give a fuck about your complexión, I know what the germans done”, canta Kendrick, acompañado por unas voces de apoyo y un teclado casi imperceptible que marca la melodía base de la canción.

Pero la temática de este álbum es muy variada y no se limita al asunto de la raza. En esta ocasión, Lamar está más decidido que nunca a hablarnos del éxito, la fama, la fortuna, y otras consecuencias que una vida dedicada a la música puede implicar. En “For Free (Interlude)”, la segunda canción —que de interludio tiene poco, por cierto—, luego de una voz femenina gritando mil reclamos acompañados por una improvisación de jazz, podemos escuchar versos que hacen alusión a situaciones típicas del mundo de la fama, desde relaciones armadas por conveniencia mediática (“This dick aint free / I mean, baby / You really think we could make a baby named Mercedes / Without a Mercedes Benz and twenty-four inch rims”) hasta afinidades falsas entre personajes públicos que solo buscan provecho personal (“Matter fact it need interest, matter fact it’s nine inches / Matter fact see our friendship based on business”). No obstante, el tema del dinero es tratado con más explicitud en “Institutionalized”, la cuarta canción del álbum, que cuenta con la participación de Snoop Dogg y Anna Wise. Aquí, las letras empiezan con un ánimo confesional (“What money what to do with it / When I don’t know the full definition of a rap image? / I’m trapped inside the ghetto and I ain’t proud to admit it / Institutionalized, I keep runnin’ back for a visit”) y terminan con otro, más bien resignado y contundente (“You can take your boy out the hood, but you can’t take the hood out the homie), que deja claro el mensaje de Lamar: por más fama y dinero que se tenga, el ghetto, entendido como una especie de primer entorno violento y repleto de carencias, es algo de lo que no se puede escapar, tanto social como culturalmente.

En cuanto a lo musical, To Pimp A Butterfly es una auténtica fiesta. El hip-hop más convencional lo encontramos en canciones como “King Kunta” (en donde Kendrick hace que rapear parezca algo muy sencillo y al final sorprende una guitarra eléctrica) o “You Ain’t Gotta Lie (Momma Said)”, sobre todo por las estructuras, pues ambas tienen estrofas y coros, algo no muy usual en esta producción. El toque más pop lo ponen “Alright” (tema que resalta por un saxo deslumbrante y cuenta con la colaboración de Pharrell Williams en las voces de fondo) y la penúltima de la lista, “i”, que se presenta como un concierto e implica uno de los momentos más intensos del álbum, con Kendrick Lamar tratando de controlar a un público alborotado mediante un discurso de reivindicación (en resumidas cuentas, trata de cambiar, a través de etimologías, el sentido peyorativo de la palabra niggas, cambiándola por negus, que, según sus palabras, originalmente quiere decir “supremacía” o “realeza”). Asimismo, encontramos cinco minutos del funk más disfrutable en “These Walls”, un tema que afianza la idea de álbum conceptual que no solo repasa la situación de la cultura afroamericana en sus letras, sino que, además, plantea una atrevida mezcla entre los géneros más asociados a dicha cultura (blues, jazz, disco, funk, entre otros). Aquí, además, es notable la importancia de otro personaje clave en el desarrollo del álbum: Thundercat, un bajista norteamericano que ha hecho las veces de productor en algunos de los temas ya mencionados.

Y también hay, por supuesto, momentos de gran valentía experimental, como la multiforme “u”, que empieza con unos gritos, se convierte en un jazz digno de Miles Davis y termina por dar el golpe de efecto con una irrupción en plena mitad de la canción. Luego, la voz de Lamar regresa, aunque ahora rapeando en un estilo distinto. Entonces, y solo entonces, mientras se oye un vaso impactando contra una botella y a un rapero lamentándose, uno se da cuenta de que este álbum solo puede haber sido posible gracias a un trabajo inmenso, con una especial atención a los detalles y a las ideas que sirvieron de base. Aunque, ciertamente, lo más resaltante que se ha logrado aquí, creo, es la vívida conexión entre el intérprete y lo que se está interpretando. De inicio a fin, Kendrick canta, rapea, habla, chilla y grita como si fuera su última oportunidad para hacerlo.

Hacia el final, nos encontramos con “Mortal Man”, una canción que supera los doce minutos. En realidad, la canción dura cuatro y medio. Entonces, ¿qué hay en los ocho restantes? Este es quizá el detalle más interesante de To Pimp A Butterfly, y en gran medida, lo que ha hecho que muchos ya lo consideren un clásico moderno del hip-hop. Mientras la música desaparece, la voz de Lamar queda en el aire, y es ahí cuando escuchamos una especie de poema que ya se nos había adelantado a lo largo del álbum: “I remember you was conflicted / Misusing your influence / Sometimes I did the same / Abusing my power, full of resentment / Resentment that turned into a deep depression / Found myself screaming in the hotel room / I didn’t wanna self destruct…”. El poema continúa, hasta que llega a su fin y comienza la conversación entre Kendrick y el fallecido 2pac Shakur. 2pac murió hace casi veinte años y es, seguramente, la figura más legendaria del hip-hop estadounidense. Lamar, confeso admirador suyo, tras editar —calculadora e increíblemente— la grabación de una vieja entrevista que le hicieran a 2pac, logró recrear un diálogo con su ídolo, durante el cual le hace preguntas acerca de la fama, las diferencias sociales y el compromiso con los suyos. Finalmente, Kendrick se toma un tiempo para explicarle a 2pac por qué había llamado To Pimp A Butterfly a su nuevo álbum, pero 2pac ya no contesta, y solo se escucha la voz de Kendrick llamando a su interlocutor con desesperación. Acto seguido, el álbum se termina, y entonces uno se quita los audífonos y piensa que esta es la clase de producciones musicales que todo el mundo debería escuchar. Porque, al fin y al cabo, To Pimp A Butterfly es un viaje impredecible con final trágico. Como la vida.

Mis Favoritas:
1) Wesley's Theory (feat. George Clinton & Thundercat)
2) For Free (Interlude)
3) King Kunta
4) Institutionalized (feat. Bilal, Anna Wise & Snoop Dogg)
5) These Walls (feat. Bilal, Anna Wise & Thundercat)
6) u
8) For Sale? (Interlude)
9) Momma
10) Hood Politics
12) Complexion (A Zuzu Love) [feat. Rapsody]
13) The Blacker the Berry
15) i
16) Mortal Man

Clic para escuchar:
Kendrick Lamar - To Pimp A Butterfly
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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