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Sleater-Kinney - No Cities To Love

Puntaje: 14/20

Género(s): Punk Rock

Año: 2015

Sello: Sub Pop




En la década de los noventas, fue tomando fuerza una nueva corriente de punk en los Estados Unidos, catalogada como Riot Grrrl (o chica rebelde, en español). Consistía básicamente en una comunidad cada vez más grande de bandas conformadas por mujeres que, aburridas de ver cómo el sexo masculino parecía ser el único protagonista en los géneros musicales agresivos de moda (grunge, punk, heavy, etc), decidieron luchar contra ello mediante guitarras, baterías y un ideal de igualdad bastante contagioso. De ese modo nació un sinfín de bandas que se autodenominaban feministas, y que, a través de su música, denunciaban problemas sociales como la violencia sexual, el machismo, las desventajas laborales de la mujer, entre muchos otros. En este contexto nació Sleater-Kinney, una de las bandas más representativas del movimiento Riot, y una de las pocas, vale decir, que sigue publicando álbumes hasta estos días. No Cities To Love, su nueva producción, ha sido aclamada en diversos medios, recibiendo elogios por centenares de razones que, al menos a mí, no me han parecido del todo convincentes.

Sería un error no comprender el prestigio de esta banda antes de emitir juicio alguno. De hecho, debido a trabajos interesantísimos como Dig Me Out (1997) o The Hot Rock (1999), se le considera una banda cercana al estatus de leyenda, sobre todo por la fuerza a veces increíble de su propuesta rock y por haber llevado a cabo de manera tan prolija la complicada tarea de mezclar arte y política, solos de guitarra y denuncias sociales. En 2005, Sleater-Kinney publicó The Woods, LP que alcanzó, una vez más, la aprobación de la crítica y de sus seguidores y seguidoras. Luego de eso, la banda anunció que se separaría indefinidamente, lo que significaba, para muchos, la culminación de su historia, porque, claro, qué mejor manera de poner fin a una carrera que con un gran último álbum. Sin embargo, desde hace un par de años, se supo que Sleater-Kinney trabajaba en una nueva producción, algo que, inevitablemente, llenó de expectativa a los fans del rock noventero. Así, luego de diez años de silencio, la banda ha vuelto con No Cities To Love, un álbum lleno de guitarras sólidas, percusiones extremadamente potentes y una vocalista (Corin Tucker) que llena de energía cada canción con su versatilidad extrema para registros altos y bajos.

El álbum es bastante corto, con solo media hora de duración y canciones muy parejas (todas entre dos y cuatro minutos). Afortunadamente, esto se compensa gracias a la fuerza melódica de las composiciones. Aquí no hay segundo desperdiciado. Más bien, desde el inicio hasta el final, No Cities To Love me dio la sensación de estar oyendo a un grupo de personas recién liberadas de un encierro prolongado, con un hambre voraz de decir miles de cosas en el menor tiempo posible. Eso es, precisamente, lo que ha hecho Selater-Kinney. Basta escuchar “Price Tag”, el tema inicial, para darse una idea. En él, las guitarras aparecen desde el primer segundo, con unas notas que marcan los cuatro acordes principales que darán forma a la canción, mientras que la vocalista ya muestra todo lo que es capaz de hacer, luciendo un registro realmente amplio (debe andar entre tres o cuatro octavas, calculo) y entonando versos como “We never really checked / We never checked the price tag / When the cost comes in / It’s gonna be high”, aludiendo problemas típicos de la vida cotidiana.

Quizá la diferencia más notoria entre The Woods y No Cities To Love sea que, en el primero, la banda había dejado cierto espacio para un rock suave y poco agresivo, mientras que, en el último, no hay tiempo para ello: la potencia lo es todo. Pero esto no habría sido posible sin una baterista (Janet Weiss) que desarrolla un trabajo formidable cada vez que las canciones lo piden. En “Fangless”, por ejemplo, a pesar de su estructura convencional, se pueden destacar dos cosas: el ambicioso trabajo de percusión y la entrada de un bajo eléctrico que agrega un sonido bastante interesante. Es parecido lo que sucede con “A New Wave”, otra canción sin mucha novedad para ofrecer, pero que se salva de la intrascendencia gracias a una intensa batería que sirve como puente entre una y otra fase de composición, y a la voz de Tucker que grita desesperadamente “No one here is taking notice / No outline will ever hold us / It’s not a new wave, It’s just you and me”. De hecho, es constante en este álbum que las canciones estén construidas a partir de estructuras bastante conocidas (veamos, sino, la propuesta estrofa-coro-estrofa-coro-puente-coro de “No Anthems” o “Hey Darling”), pero que, al mismo tiempo, parecen tener siempre algo para destacar, ya sean las líneas de bajo, las enérgicas melodías vocales (como en la interesante “Surface Envy”) o, como ya he dicho, la labor de la baterista.

Algunos temas, sin embargo, destacan en todo aspecto, como “No Cities To Love”, que, además de darle título al álbum, llama mucho la atención, por mostrar una propuesta más sofisticada de rock (guitarras más suaves) y un buen cambio de ritmo hacia el final de la canción, en el que desaparecen las percusiones y la voz queda como protagonista. Es interesante, además, la temática que se ha tratado en esta canción, pues se oye a Tucker cantando sobre el cariño que las personas desenvuelven por un lugar en específico (“There are no cities, no cities to love / It’s not the weather, it’s the nothing we love / It’s not the weather, it’s the people we love”, se escucha al final). Por su lado, “Bury Our Friends” también muestra un cambio que rompe la estructura tradicional que caracteriza a casi todas las canciones. Aquí, el trabajo de guitarras de hace más detallado y aparece una voz de apoyo intensificando las notas fuertes de las melodías vocales de Tucker. Buenos detalles que, creo, le habrían venido bien al resto del álbum.

Ya al final, se escucha “Fade”, en donde irrumpe una voz distorsionada que aporta algo nuevo y hace desaparecer esa sensación de predictibilidad que me acompañó durante buena parte de mi experiencia con este álbum. Definitivamente, No Cities To Love muestra un sonido limpio y bien trabajado, resultado de todo lo que pueden dar, en media hora, una batería, una guitarra, un bajo y una voz. El problema, quizá, es ese. Que Sleater-Kinney se haya aferrado a sus instrumentos punk y a esa aparente ansia de caos melódico, ha generado que este nuevo trabajo no muestre mucha variedad, convirtiéndose en un álbum un tanto predecible, con canciones que pasan sin correr muchos riesgos, que terminan cuando deben terminar y que, evidentemente, han nacido de una única idea musical. Con todo, la oferta de No Cities To Love sigue siendo bastante disfrutable, sobre todo si consideramos que cada vez es más difícil encontrar bandas capaces de producir un rock tan dinámico y envolvente como el que se escucha aquí, de principio a fin.

Mis Favoritas:
1) Price Tag
4) No Cities To Love
7) Gimme Love
8) Bury Our Friends
10) Fade

Clic para escuchar:
Sleater-Kinney - No Cities To Love
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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