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Diez álbumes para estar triste (que quizá no conocías)

Debido a lo complejos que somos los seres humanos, a veces nos deprimimos sin razón, algo que suele pasar con los jóvenes. Otras veces, no obstante, somos menos extraños, y nos deprimimos por razones concretas, algo que tiene más sentido, y también les pasa con frecuencia a los jóvenes. Pero lo que nunca entenderé, a pesar de mis esfuerzos, es esa inclinación que tienen algunas personas por llevar su depresión al extremo, lo cual implica que, cuando están tristes, en lugar de buscar una salida, buscan modos de estar aún más tristes. Sin duda, esto no necesariamente es malo. Todos necesitamos liberar alguna emoción muy fuerte de vez en cuando. El problema es que a veces estas costumbres pueden traducirse en desgracias, como intentos de suicidio o enfermedades mentales. Sin embargo, es difícil imaginarse que alguien no tenga estas manías ocasionalmente, lo que puede ser probado con una simple pregunta: ¿quién no ha tenido una película, una canción, un poema, una carta, una foto, o algo de eso, y cada vez que la/lo vuelve a leer/mirar/escuchar siente una profunda tristeza?

Sucede que el arte tiene esa virtud: intensificar nuestras emociones. ¿Cómo lo hace? Eso no es asunto mío. Lo cierto es que a veces algunos álbumes musicales pueden resultar muy deprimentes. Incluso hay géneros que se encargan de eso, como el Emo o el Suicidal Black Metal. Sin embargo, creo que es más interesante cuando el artista logra esto sin planearlo, es decir, cuando la música tiene algo que a uno lo entristece, y no necesariamente son las letras de las canciones o las melodías. Eso me pasó con varios de los álbumes de esta lista, los cuales, además de entristecer, poseen un nivel de composición bastante destacable. De modo que, dejando por fin los preámbulos, y sin ningún ánimo de generar suicidios, aquí voy con los diez álbumes más adecuados (según yo) para acompañar esos instantes de tristeza, y que quizá ustedes desconocían, distinguidos lectores.

10. Godspeed You! Black Emperor - Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven 
Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven es el segundo álbum de estudio de la banda canadiense Godspeed You! Black Emperor. Debo confesar que es, también, uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos. Fue publicado en 2000, revelando todo lo que podía lograr el Post-Rock, con un sonido orquestal y una ambición admirable en materia de composición. Consta de cuatro canciones, y cada una de ellas tiene una duración que rodea los veinte minutos. El álbum es casi íntegramente música instrumental, acompañada de algunas grabaciones de voces que hacen de todo menos cantar. A todo ello, es preciso añadir que tiene momentos en donde la música parece llorar.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=cQcE4_7-X78

9. Radiohead - Amnesiac
Aparecido en 2001, Amnesiac significó la confirmación de Radiohead como banda dispuesta a abandonar el Rock tradicional para probar nuevos sonidos electrónicos y atmosféricos. Este álbum fue la continuación de la propuesta experimental que la banda de Thom Yorke había iniciado solo un año antes con su aclamado Kid A. Amnesiac, por otra parte, es uno de mis álbumes favoritos de Radiohead, y siempre lo recuerdo cada vez que necesito una dosis de melancolía agresiva. El sonido de este álbum te puede hacer sentir muy miserable en algunos instantes, con composiciones que van desde propuestas digitales minimalistas hasta instrumentaciones propias de jazz que no muchos le conocen a Radiohead.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=upl_rxmsu6s

8. Galaxie 500 - On Fire
Dean Wareham, Naomi Yang y Damon Krukowski comenzaron a tocar juntos cuando eran estudiantes en Harvard. Como banda, solo estuvieron juntos poco más de tres años, tiempo que les fue suficiente para publicar tres álbumes de estudio. Luego de relacionarse con una pequeña discográfica para realizar su primer álbum en 1988, Galaxie 500 produjo su segundo álbum, On Fire, al año siguiente, llamando la atención del mundo del Rock. On Fire ha sido considerado, en diversas ocasiones, como uno de los mejores álbumes de los ochenta, debido a la calidad de las composiciones y al sonido atmosférico que lo caracteriza, generando una sublime fusión entre el Rock y el Dream-Pop. En muchos tramos, este álbum parece el soundtrack perfecto de una película dramática, con un inevitable final (in)feliz.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=1w9iv7RcmPM

7. Low - I Could Live in Hope
Low es una banda estadounidense de Indie Rock formada en 1993. Ha producido en total diez álbumes de estudio hasta el día de hoy, mientras iba sufriendo la salida de unos integrantes y la incorporación de otros. Su álbum debut, I Could Live in Hope, aparecido en 1994, marcaría el sonido de Low durante el resto de su carrera. Desde un primer momento, este álbum muestra un estilo de Rock construido a base de tempos muy lentos, llegando a ser catalogado de Slowcore. Con un gran trabajo de guitarras y bajos, la banda logró consolidar su propuesta melancólica y oscura, apoyándose, muchas veces, en el trabajo conjunto de las voces de Alan Sparhawk y Mimi Parker. I Could Live in Hope es uno de esos álbumes que no puede faltar en cualquier repertorio de música que pueda significar un vertiginoso viaje emocional hacia zonas sombrías de nuestra mente.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=mrUoK_TvVa8

6. The Antlers - Hospice
Algunas veces, los álbumes musicales están construidos a partir de una narrativa con inicio y final, y se utilizan para contar una historia. Esto lo supo muy bien Peter Silberman, que en 2009 decidió componer un álbum que cuente la historia de un trabajador de hospital que se enamora de una enferma de cáncer terminal. El álbum se llamó Hospice, y ha sido, hasta hoy, el más aclamado de la banda neoyorquina The Antlers. Hospice no solo relata un suceso trágico, pues más allá de eso, el gran protagonista de esta producción es el sonido, y lo logradas que son las composiciones, basadas en una elogiable instrumentación que pasa por intensas guitarras y teclados enigmáticos. Este álbum es un pasaje efectivo a una montaña rusa emocional, con momentos de gran potencia y otros muy sosegados. Es, además, uno de mis álbumes favoritos de la década pasada.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=rXmNfqIR4z0

5. Bright Eyes - I'm Wide Awake, It's Morning
¿Qué pasa si mezclamos un avión a punto de estrellarse contra el mar y un fondo de música Folk Rock? La respuesta está en I'm Wide Awake, It's Morning, sexto álbum del trío musical estadounidense Bright Eyes. Este es un álbum que combina estructuras melódicas con críticas sociales y políticas, siempre con una calidad innegable y una frescura que se evidencia en la limpieza e intensidad de las composiciones. Aparecido en 2005, I'm Wide Awake, It's Morning significó una propuesta un tanto innovadora de exhibir el Folk, con cambios de ritmo muy bien pensados, que logran capturar toda la atención de quien está escuchando. Un álbum indispensable para detenerse un rato a pensar la sociedad de manera crítica y deprimirse un poco, cómo no.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=iZc2ylAwRf8

4. Elliott Smith - Elliott Smith
Elliott Smith sufría de depresión, era adicto a las drogas y vivió muy poco. Durante sus treinta y cuatro años de vida, demostró un manejo excepcional de la guitarra, que ha sido indudablemente el instrumento principal de su obra musical. Publicó cinco álbumes entre 1994 y 2000, todos con un estilo minimalista en la instrumentación y marcados por unas letras que se hacían cada vez más personales con el pasar de los años. Su álbum homónimo apareció en 1995, y es su producción más emotiva, en donde es fácil contagiarse de la atmósfera pesimista y taciturna que reina en cada canción. Durante sus treinta y siete minutos de duración, este álbum nos muestra a un Elliott Smith dispuesto a sumirse en una depresión por demás profunda, acompañado, como siempre, de su guitarra y de las melodías que era capaz de crear con (o gracias a) ella.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=7mUeCIF_EjA

3. American Football - American Football
El Indie Rock nunca fue tan triste. Incluso hay quienes posicionan este álbum en el género Emo. Pero vayamos despacio. Este es el álbum homónimo de la banda norteamericana American Football, y es, por cierto, su único LP publicado hasta la fecha. Precisamente este año se hizo un relanzamiento de este disco, que apareció originalmente en 1999, lo cual generó que se plantee una revalorización de lo que ha significado en el mundo del Rock melódico. Cargado de emociones juveniles, American Football está construido a base de guitarras sorprendentemente cautivadoras y una voz perfecta para acompañar cualquier depresión adolescente. "Honestly, I can't remember / All my teenage feelings / And their meanings", se escucha en una de las canciones. Ciertamente, este álbum puede servir muy bien para eso: recordar las sensaciones más profundas de nuestra (siempre complicada) adolescencia.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=4Uj2JpvsvX4

2. Bonnie 'Prince' Billy - I See a Darkness
Will Oldham es un compositor y actor estadounidense. Comenzó a publicar su música en los noventa y, hasta la fecha, ha publicado la asombrosa cifra de dieciocho álbumes. Oldham es conocido por haber cambiado de nombre artístico continuamente en sus primeros años. Sin embargo, desde 1998 se ha hecho llamar Bonnie 'Prince' Billy, seudónimo que usa hasta hoy, y con el cual publica, en 1999, uno de sus más aclamados álbumes: I See a Darkness. El título, ciertamente, es bastante explícito. Las composiciones del álbum parecen guiadas hacia la oscuridad, con un estilo Soft Rock, que algunos han confundido con el Folk. Con ciertos toques decadentes en el sonido, este álbum es preciso para acompañar cualquier momento depresivo, y es de tal calidad, que el propio Johnny Cash, poco antes de morir, hizo un cover de la canción que le da título a I See a Darkness, rindiéndole homenaje a tan sutil explosión emocional.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=LAriDxTeed8

1. Nick Drake - Pink Moon
Había una vez un joven nacido en Birmania que amaba la música. Se la pasaba madrugadas enteras practicando y experimentando con su guitarra. Según cuentan, la desafinaba y la volvía a afinar hasta lograr que suene como él quería. Quienes lo conocieron, lo definen como un muchacho callado, incapaz de establecer relación alguna con otras personas. Aunque nació en Birmania, vivió toda su vida en Inglaterra. Estudió literatura en Cambridge por un tiempo, hasta que decidió dedicarse por completo a la música. Dejó la universidad y logró presentarse en algunos clubes londinenses, en donde llamó la atención de un cazatalentos. Así, nuestro protagonista consiguió un contrato con una disquera, gracias a su atractivo talento para tocar la guitarra y componer hermosas melodías. Gracias a todo ello, pudo publicar su primer álbum en 1969, pero sin éxito alguno, pues nadie parecía particularmente interesado en su música. Los productores de la disquera le exigían otorgar entrevistas a la prensa, ya que era una buena manera de hacerse conocer. Él, sin embargo, no aceptaba. Un año más tarde, en 1970, con solo veintidós años de edad, publicó su segundo álbum, consiguiendo, no obstante, el mismo resultado: fue un fracaso. Debido a estos sucesos, cayó en una profunda depresión, a la cual volvía cada cierto tiempo. Tiempo después, luchando contra su depresión y su dependencia a los antidepresivos, decidió volver a intentarlo: llevó unas cuantas composiciones a la disquera, pero fue rechazado. De modo tal que, lleno de determinación, contrató a un ingeniero de sonido y decidió grabar por sí mismo su tercer álbum: Pink Moon. Se dice que lo grabó en dos noches, encontrándose en el estudio solo él, su guitarra y el ingeniero. Y también se dice que, ni bien estuvo lista la cinta, la llevó a la disquera, la dejó en la recepción y se fue sin decir palabra. Cuando los productores escucharon el álbum, quedaron maravillados, sin contar con que, una vez más, se trataría de un fracaso comercial. El álbum fue publicado en 1972, recibiendo la indiferencia del público y siendo objeto de opiniones polarizadas por parte de la crítica. Este nuevo fracaso hizo caer a nuestro joven compositor en la que fue, seguramente, la depresión más crítica de su vida. Decepcionado, regresó a casa de sus padres, para retomar la vida que había dejado debido a su vocación artística.
Una mañana de noviembre de 1974, la madre de Nick Drake fue a buscarlo a su dormitorio. Lo encontró muerto y sin nota alguna de suicidio. Nick Drake murió a los veintiséis años, debido, según se sabe, a una sobredosis de antidepresivos. Décadas después, sus álbumes han servido de inspiración para muchos músicos, y se ha valorado su obra enormemente, a comparación de los años en que vivió. Pink Moon es, por lejos, mi álbum favorito para estar triste, y para pensar en cómo se pudo haber sentido Nick Drake durante su vida repleta de decepciones personales. Como no podía ser de otra forma, cuando se me ocurrió hacer este post, en quien pensé primero fue en él, y es por eso que, al inicio de esta publicación, se puede ver a un jovencísimo (casi un niño) Nick Drake, mostrando una expresión triste, con la mirada perdida, como si supiera todo lo que iba a vivir en este, casi siempre tan injusto, mundo, al cual él nunca perteneció.
Clic para escuchar: https://www.youtube.com/watch?v=9IUqN9ozmhw
Diez álbumes para estar triste (que quizá no conocías)
Aspirante a periodista cultural y crítico musical wannabe. Lleva un tiempo intentando hacerse famoso en internet y hasta ahora nada.

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